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miércoles, 6 de junio de 2012

Un navío para cruzar el mar del sufrimiento.

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 9 a 12.
Cuando le pregunté acerca de lo que usted me había dicho el otro día, vi que era tal como me informó. Con más razón, entonces, esfuércese en la fe más que nunca, para recibir los beneficios del Sutra del Loto. Escuche con los oídos de Shih K’uang y observe con los ojos de Li Lou.1En el Último Día de la Ley, el devoto del Sutra del Loto aparecerá sin falta. Cuanto mayores son las adversidades que caen sobre él, mayor es su deleite, debido a que posee una fe inquebrantable. ¿Acaso el fuego no arde con más brío cuando se le agrega leña? Todos los ríos confluyen en el océano, pero ¿acaso éste les devuelve sus aguas? Las corrientes de la gran adversidad se precipitan en el océano del devoto del Sutra del Loto, pero éste no las rechaza ni las cuestiona, tal como el océano tampoco rechaza a los ríos. Si no fuera por las aguas que fluyen, no habría océano. De la misma forma, sin sufrir grandes obstáculos uno no podría ser devoto del Sutra del Loto. Como señaló T’ien-t’ai: “Todos los ríos van al mar, y los leños hacen crepitar el fuego”.2Debe comprender que el hecho de que usted pueda enseñar a los demás aun una sola frase o párrafo del Sutra del Loto se debe a una profunda relación “kármica” que proviene del pasado. El sutra dice: “Es extremadamente difícil salvar a quienes son sordos a la Ley verdadera”.3 “Ley verdadera” se refiere al Sutra del Loto. La persona que no escucha este sutra no puede ser salvada [del sufrimiento].Un fragmento del capítulo “Hosshi” dice: “Sabed que cualquier persona de fe, sea hombre o mujer […] es un enviado del Buda”. Esto significa que todo aquel que enseñe a los demás aunque sea una sola frase del Sutra del Loto es un emisario del Buda, sin lugar a dudas, sea monje o monja, hombre laico o mujer laica. Usted es un laico y un buen hombre, [como los que describe el sutra]. El que escucha aun una frase o fragmento del Sutra del Loto y lo graba en lo profundo de su vida es como un barco que navega por el océano de los sufrimientos de la vida y la muerte. El gran maestro Miao-lo señaló: “Aun una frase grabada en lo profundo de la vida hará que uno, sin falta, llegue a la orilla opuesta.4 Reflexionar sobre una frase y practicarla es ejercer la navegación…”.5 Sin el navío de Myoho-renge-kyo es imposible atravesar el océano de los sufrimientos de la vida y de la muer-te.Un pasaje del Sutra del Loto dice: “… como si uno hubiese hallado un navío para emprender la travesía”.6 Este “navío” podría describirse del siguiente modo: el Buda, un armador de sabiduría inmensurable y profunda, reunió la madera de los cuatro sabores y de las ocho enseñanzas, la cepilló abandonando honestamente todas las enseñanzas provisionales, cortó y ensambló los tablones utilizando tanto el bien como el mal7 y completó el armado martillando los clavos de la única enseñanza suprema. Así, botó el navío al océano del sufrimiento. Con las velas de los tres mil aspectos desplegadas sobre el mástil de la doctrina esencial e impulsado por el buen viento del principio “todos los fenómenos revelan la verdadera entidad” (shoho jisso),8 el bajel avanza por las aguas y transporta a todos los creyentes que, por su fe pura, pueden lograr la Budeidad. El buda Shakyamuni es el timonel, el buda Taho gobierna el velamen y los Cuatro Bodhisattvas, encabezados por Jogyo, empujan los remos que rechinan al mismo tiempo. Este es el barco de Myoho-renge-kyo, al cual se refiere la cita “un navío para em-prender la travesía”. Quienes suben a bordo son los discípulos y seguidores de Nichiren. Crea en esto con todo su corazón. Cuando visite a Shijo Kingo, por favor entable una profunda conversación con él. Volveré a escribirle.Con mi profundo respeto,
Nichiren

De mi puño y letra

En el vigésimo octavo día del cuarto mes.1 Shih K’uang y Li Lou: Personajes legendarios de la China, célebres por su oído y vista extraordinarios, respectivamente.2 Maka shikan, vol. 5.3 Sutra del Loto, cap. 2.4 Orilla opuesta: Representa la costa de la iluminación o nirvana, mientras que esta orilla, en que vivimos, simboliza la ilusión.5 Esta cita del Hokke mongu ki sigue con la frase: “Sólo el navío de Myoho-renge-kyo nos permite cruzar el mar del sufrimiento”. Pero a comienzos de la página siguiente aparece una frase similar que, si se traduce literalmente, interrumpe la secuencia lógica del significado. Por eso se la ha omitido aquí.6 Sutra del Loto, cap. 23.7 Tanto el bien como el mal: El bien y el mal son inherentes a nuestra vida. Los sutras provisionales sostienen que las personas malévolas no pueden lograr la iluminación, pero el Sutra del Loto afirma que aun la vida más perversa posee, simultáneamente, el estado de Buda en forma intrínseca.8 Sutra del Loto, cap. 2.Antecedentes:Esta carta fue escrita el 28 de abril de 1261, unas dos semanas antes de que Nichiren Daishonin fuese desterrado a la península de Izu. Shiiji Shiro vivía en la provincia de Suruga. No se sabe mucho acerca de él, pero, a juzgar por esta carta, aparentemente conocía a Shijo Kingo, uno de los discípulos más prominentes del Daishonin.En el momento de escribir esta carta, Nichiren Daishonin tenía cuarenta años y vivía en Kamakura. Un año antes, había escrito una carta de amonestación al ex regente Hojo Tokiyori, quien, a pesar de haberse retirado, seguía siendo el hombre con mayor influencia política en todo Kamakura.Es posible que el Daishonin se hubiese enterado de que existía una conspiración en su contra. Tal vez por ello, haya escrito este gosho a sus discípulos, para exhortarlos a que fuesen valientes, aun cuando se desencadenase alguna persecución. La primera mitad señala que el devoto del Sutra del Loto aparecerá sin falta en el Último Día de la Ley y que deberá enfrentar grandes persecuciones. El Daishonin dice: “Cuanto mayores son las adversidades que caen sobre él, mayor es su deleite, debido a que posee una fe inquebrantable. ¿Acaso el fuego no arde con más brío cuando se le agrega leña?”. El nombre “devoto del Sutra del Loto” sólo puede aplicarse al que enfrentó y superó las inmensas dificultades descritas en el sutra.En la última parte, alienta a Shiiji Shiro a que confíe en que el daimoku del Sutra del Loto es el “navío” que, sin falta, puede transportarlo a la distante orilla de la iluminación. El Sutra del Loto es la enseñanza suprema entre todas las doctrinas expuestas por Shakyamuni y, en el Último Día de la Ley, corresponde al Gohonzon.

Carta a Gijo-Bo

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 2, págs. 217 a 219.
He vuelto a examinar con cuidado su pregunta acerca de las doctrinas budistas. Los beneficios del Sutra del Loto sólo pueden ser comprendidos por budas. Es la clase de iluminación que apenas puede escrutar —si es que acaso es posible— la sabiduría de las manifestaciones del buda Shakyamuni en las diez direcciones. Por eso, como usted bien sabe, el gran maestro T’ien-t’ai elucidó que el ideograma myo [de Myoho-renge-kyo] significa aquello que está más allá de la comprensión común.1 El Sutra del Loto procla-ma una gran diversidad de prácticas, pero sólo T’ien-t’ai, Miao-lo y Dengyo pudieron comprender la esencia del sutra. Entre estos hombres, el gran maestro Dengyo fue la encarnación de T’ien-t’ai [y, por dicha razón, fue muy versado en las doctrinas de T’ien-t’ai]. Así y todo, envió emisarios a la China de la dinastía T’ang en muchas ocasiones, con el afán de resolver las dudas frecuentes que otras personas tenían acerca del sutra. Su esencia es la posesión mutua de los Diez Estados, de los cien estados y mil factores, y de los tres mil estados presentes en cada instan-te de la vida. Esta es una doctrina de inmensa importancia, que se reveló en la obra titulada Maka shikan.La enseñanza del capítulo “Duración de la vida” tiene especial relevancia para mí. T’ien-t’ai y Dengyo la entendieron en forma genérica, pero no la revelaron con palabras. Lo mismo cabe decir de Nagar-juna y de Vasubandhu. La parte en verso del capítulo —el jigage— señala: “…con un único pensamiento puro y sincero de desear ver al Buda, sin titubear aun cuando ello pudiera costar-les la vida…”. Yo, Nichiren, hice surgir la Budeidad desde adentro de mi vida, pues viví esta frase. Esto quiere decir que corporifiqué en mí mismo las Tres Grandes Leyes Secretas, o la realidad de los tres mil estados presentes en cada momento de la vida, implícita en el capítulo “Duración de la vida”. ¡Pero esto, que no salga de nosotros!Dengyo, el gran maestro del monte Hiei, viajó hasta la China para recibir instrucción sobre el profundo significado de esta frase del sutra. La palabra “único” se refiere al único camino puro;2 “pensamiento” se refiere a todos los fenómenos y existen-cias. El gran maestro T’ien-t’ai explicó que el ideograma chino con que se dice “pensamiento” consta de cuatro trazos, que repre-sentan la Luna y las estrellas. Esto implica que la mente que existe en el efecto [de la Budeidad] es pura y límpida.3 Mi interpretación del fragmento es que “único” significa myo (‘míst-ico’), “pensamiento” es ho (‘ley’), “desear” es ren (‘loto’), “ver” es ge (‘flor’) y “Buda” es kyo (‘sutra’). Al propagar estos cinco caracteres de Myoho-renge-kyo, uno no debería titubear, “aun cuando ello pudiera costarle la vida”.“Con un único pensamiento puro y sincero de desear ver al Buda”4 también significa ver al Buda en nuestro propio ser, concentrar nuestra mente en ver el [estado de] Buda. Es decir que ver nuestro propio ser es ver el [estado de] Buda. Yo he logrado el fruto de la Budeidad, los tres cuerpos eternamente inherentes [a través de vivir esta frase]. En lo que hace a este logro, estoy seguro de superar a T’ien-t’ai y a Dengyo, a Nagarjuna y a Mahakashyapa. El Buda advierte que uno debería, por todos los medios, ser maestro de su mente y no permitir que la mente lo dominase.5 Por eso lo insté enfáticamente a que no dudara en dar su cuerpo y su vida en bien del Sutra del Loto. Nam-myoho-renge-kyo, Nam-myoho-renge-kyo.Nichiren
En el vigésimo octavo día del quinto mes, en el décimo año de Bun’ei (1273).
En respuesta a Gijo-bo.
1. Esta afirmación se encuentra en la introducción al Hokke gengi.2. Único camino puro: La verdadera entidad que impregna todos los fenómenos.3. Fuente desconocida.4. En el original, la frase está escrita en chino clásico, y puede interpretarse de tres maneras diferentes.5. Esta afirmación se encuentra en el Sutra del Nirvana.Antecedentes:

Esta carta fue escrita en Ichinosawa, isla de Sado, en el vigésimo octavo día del quinto mes de 1273; su destinatario fue Gijo-bo, quien había sido antecesor del Daishonin en el templo Seicho-ji, sito en Awa. Apenas un mes antes, Nichiren Daishonin había escrito “El verdadero objeto de veneración”, en el cual había revelado el objeto de veneración desde el punto de vista de la Ley y la práctica correcta para lograr la iluminación en el Último Día. “Carta a Gijo-bo” confirma el profundo contenido de “El verdadero objeto de veneración”, aunque de manera más conci-sa.Nichiren Daishonin dice que, de todos los capítulos del Sutra del Loto, el decimosexto, “Duración de la vida”, es el más importante para él. Se refiere al fragmento “desear sinceramente ver al Buda” y afirma: “Yo, Nichiren, hice surgir la Budeidad desde adentro de mi vida, pues viví esta frase”. Proclama que, en su condición de Buda del Último Día de la Ley, él percibió y corpo-rificó Nam-myoho-renge-kyo de las Tres Grandes Leyes Secre-tas, implícito en las profundidades del capítulo “Duración de la vida”.Ésta es una de las primeras menciones que hace en sus escri-tos de las Tres Grandes Leyes Secretas: la invocación (Nam-myoho-renge-kyo), el objeto de veneración (Gohonzon) y el sitio donde se lleva a cabo la veneración (el santuario del verdadero objeto).

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 165 a 166. No existe felicidad mayor para los seres humanos que invocar Nam-myoho-renge-kyo. El sutra dice: “Los que habitan allí [en mi tierra] disfrutan plenamente de la vida”.1 “Disfru-tar plenamente de la vida” ¿no se refiere, acaso, a la ilimitada alegría que proviene de la Ley? Como es obvio, usted está incluido entre “los que habitan”. Y “allí” se refiere al mundo entero, dentro del cual se encuentra el Japón. “Disfrutar plenamente de la vida” ¿no sería saber que nuestra vida —es decir, la mente y el cuerpo, el sujeto y el ambiente— es entidad de ichinen sanzen y es, también, el Buda original? 2 No existe felicidad mayor que tener fe en el Sutra del Loto. Nos promete “paz y seguridad en esta vida y buenas circunstancias en la próxima”.3 Jamás permita que las dificultades de la vida lo perturben. Después de todo, nadie puede escapar de los problemas, ni siquiera los sabios y venerables. Tan sólo invoque Nam-myoho-renge-kyo y, cuando beba sake, quédese en su casa junto a su mujer. Sufra lo que tenga que sufrir, goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimien-to y la alegría como hechos de la vida y continúe invocando Nam-myoho-renge-kyo, pase lo que pase. ¿No sería esto expe-rimentar la ilimitada alegría que proviene de la Ley? Forta-lezca su fe más y más. Con mi profundo respeto, Nichiren De mi puño y letra En el vigésimo séptimo día del sexto mes, en el segundo año de Kenji (1276). 1 Sutra del Loto, cap. 16. 2 Buda original: El término japonés es jiju yushin. En otros textos se lo ha traducido como “Buda de la absoluta libertad”. 3 Sutra del Loto, cap. 5. Antecedentes: Esta carta fue escrita en Minobu, el 27 de junio de 1276, y dirigida a Shijo Kingo, cuya vida corría grave peligro. Sus compañeros de armas buscaban una oportunidad para matarlo, y su amo feudal continuaba reprobando enérgicamente su fe en el Budismo verdadero. El Daishonin alienta a Shijo Kingo a soportar sus dificultades y obtener la felicidad verdadera que, inevitablemente, se adquiere cuando uno vive con fe en la Ley Mística.

The Writings of Nichiren Daishonin, págs. 894-95.
Gosho Zenshu, págs. 1487-88
(Tomada de la revista nueva era de la ASOCIACION PERUANA DE LA SOKA GAKKAI INTERNACIONAL (psgi) No. 148 correspondiente a Septiembre – octubre de 2000)

Aunque la gente pueda estudiar el Budismo, le es difícil practicarlo correctamente sea a causa de la ignorancia de su mente, o porque, aunque sean sabios, fallan en comprender que están siendo mal encaminados por sus maestros.

Además, aunque una persona encuentre un buen maestro y la verdadera enseñanza, y así abrace la correcta enseñanza, inevitablemente, en el momento en que resuelve liberarse de los sufrimientos del nacimiento y de la muerte, y alcanzar la Budeidad1, encontrará siete asuntos graves conocidos como los tres obstáculos y cuatro demonios2, con tanta seguridad como que una sombra sigue al cuerpo y los nubarrones acompañan a la lluvia. Aunque se las arregle para superar a los seis primeros, si es derrotada por el séptimo, no podrá ser un Buda.

Dejemos los seis primeros por ahora. El séptimo es causado por el rey demonio del sexto cielo3. Cuando una persona común del Último Día está lista para lograr la Budeidad, pues ha comprendido la esencia de todas las sagradas enseñanzas d la existencia del Buda y entendido el corazón de la importante enseñanza expuesta en Gran concentración y disernimiento4, este demonio se sorprende grandemente. Se dice a sí mismo: ‘Esto es lo más irritante. Si permito que esta persona permanezca en mi dominio, no sólo se liberará de los sufrimientos del nacimiento y de la muerte, sino que también conducirá a otros hacia la iluminación. Además, tomará el mando de mi reino y lo transformará en una tierra pura. ¿Qué voy a hacer?’. Entonces, el demonio convoca a todos sus subordinados de los tres mundos del deseo, de la materia y de lo inmaterial5, y les dice: ‘Ahora vayan y acosen a ese devoto, usando sus respectivas habilidades. Si no logran hacerle abandonar su práctica budista, entonces entren en la mente de sus discípulos, de sus protectores laicos y de la gente de esta tierra e intenten así persuadirlo o amenazarlo. Si estos intentos tampoco son exitosos, yo mismo bajaré y poseeré la mente y el cuerpo de su soberano para perseguir a ese devoto. Juntos, ¿cómo podemos fracasar en impedirle lograr la Budeidad?’.

Yo, Nichiren, he estado consciente de esto desde hace mucho tiempo y, por consiguiente, sé lo difícil que es para una persona común del Último Día llegar a convertirse en un buda en esta existencia.

Antecedentes
Escrita en el cuarto año de Koan (1278), esta carta también es conocida como “Antes y después de Sado” porque aclara la distinción entre las enseñanzas expuestas por el Daishonin antes de su exilio a la isla de Sado y aquellas reveladas durante y después del mismo. Él compara las primeras con las enseñanzas pre Sutra de Loto, que predicó el buda Shakyamuni como un medio para conducir a sus discípulos hacia el Sutra de Loto. Respecto a su verdadera enseñanza, el Daishonin dice, «Secretamente transmití mi enseñanza a mis discípulos de la provincia de Sado». Citando las palabras del Buda, él se refiere a esa enseñanza como «esta gran Ley». Esta enseñanza es explicada con mayor precisión en dos de sus más importantes escrituras, “La apertura de los ojos” y “El objeto de veneración para observar la mente”.

El receptor de esta carta, en general, se cree que fue Kojiro Misawa, un seguidor laico del Daishonin que era el señor feudal de Misawa, distrito de Fuji, en la provincia de Suruga, aunque hay quienes consideran que fue enviado al nieto de Kojiro, Masahiro.

Parece que Misawa mantuvo su distancia del Daishonin por temor a enfrentar y hacer surgir sospechas del sogunato de Kamakura. Pero el Daishonin manifiesta comprender su posición como responsable de un feudo, una familia y de vasallos, y lo alienta con benevolencia.

Comentarios

Superar “los tres obstáculos y cuatro demonios”
Luego de agradecer al receptor por diversos ofrecimientos, Nichiren Daishonin explica por qué es difícil hacer emerger el supremo potencial de la Budeidad. En esta carta el Daishonin da dos razones. Primero, la gente no practica el Budismo correctamente sea a causa de “la ignorancia de su mente” o por ser “mal encaminados por su maestros”. Segundo, aunque la gente encuentre el Budismo verdadero y a su maestro correcto, con frecuencia son impedidos para obtener la iluminación por los “tres obstáculos y cuatro demonios”. Los “tres obstáculos y cuatro demonios” describen una serie de potenciales influencias negativas que pueden estorbar la práctica budista e impedir la obtención de la Budeidad. Dicho de otra manera, no obstante, si bien estos obstáculos impiden a algunas personas revelar su Budeidad, para otras funcionan como un impulso o estímulo. Luchando contra ellos, la gente puede hacer emerger su potencial iluminado, obteniendo así la Budeidad. Si la “ignorancia”, “maestros erróneos” y los “tres obstáculos y cuatro demonios” funcionan para impedir que la gente alcance la Budeidad, entonces, los esfuerzos para superar la ignorancia, buscar al maestro correcto y luchar contra los tres obstáculos y cuatro demonios son el camino para lograr la Budeidad. El esfuerzo sincero en la fe, práctica y estudio del Budismo de Nichiren Daishonin es el camino más seguro y directo para lograrlo.

Superar la ignorancia y encontrar el maestro correcto
Cuando el Daishonin se refiere a la “ignorancia de su mente”, no está implicando simplemente la ignorancia de la gente acerca del Budismo. Por supuesto, es importante estudiar el Budismo, especialmente las escrituras del Daishonin, de modo que se pueda profundizar y fortalecer la fe mediante la comprensión. Pero solo la acumulación de conocimientos sobre el Budismo no protege contra la clase de “ignorancia” a la que se refiere el Daishonin aquí. Hasta el más erudito de los estudiosos budistas puede caer víctima de las emociones y ser conducido por frivolidades si no está consciente y se esfuerza por hacer emerger el real potencial para la Budeidad que posee toda persona. Esta ignorancia de la mente, entonces, se refiere en realidad a la falta de fe en la esencia real del Budismo.

Para encontrar al maestro del Budismo correcto, se debe poder determinar quién está practicando el Budismo con mayor diligencia y sinceridad, en exacta concordancia con sus enseñanzas. Si el juicio a este respecto es influenciado por el estatus, posición o apariencia de alguien, se estará sucumbiendo a la “ignorancia”. Nichiren Daishonin expone el ejemplo de lo que significa ser un practicante y un maestro del Sutra de Loto, la más elevada enseñanza del buda Shakyamuni, y más específicamente de la Ley Mística contenida en el sutra. El ejemplo del Daishonin como devoto de la esencia del Budismo está expuesto con claridad en sus escritos. En la actualidad hay quienes se esfuerzan en la fe, práctica y estudio exactamente como enseña Nichiren Daishonin –siendo diligentes en la práctica propia y esforzándose por enseñar a otros y propagar los ideales humanistas del Budismo en la sociedad*- que pueden ser considerados como maestros correctos del Budismo de Nichiren Daishonin.

En “La apertura de los ojos”, Nichiren Daishonin escribe, «Aunque el devoto del Sutra de Loto fuese un mono, en vez de un ser humano, deberían dirigirse [los dioses protectores] a él en su condición de devoto, y no tardar en cumplir su juramento que hicieron al Buda». Devoto, en este sentido, significa “quien practica verdaderamente”. En otras palabras, no es la apariencia o el estatus o el título, sino el hecho de estar practicando verdaderamente y mostrando el poder del Budismo en la vida misma lo que califica a alguien como maestro del Budismo. Y, así como no se debe discriminar contra un maestro a causa de su posición o estatus. Tampoco debe, un maestro, discriminar contra sus practicantes.

El Daishonin no discute el problema que surge de la ignorancia o por seguir a un maestro erróneo en esta carta, no obstante, son importantes debido a que nos impiden revelar nuestra propia naturaleza de Buda y, en consecuencia, de ser verdaderamente felices. Quien pretende ser un maestro del Budismo mientras discrimina a sus practicantes debido al estatus, posición o riqueza, no califica como un maestro, en absoluto.

Los tres obstáculos
Como nos recuerda el Daishonin en esta carta, una persona “inevitablemente, ... encontrará los tres obstáculos y cuatro demonios”, conforme progrese significativamente en su práctica. No es cuestión de si surgirán, sino de cuándo surgirán. Lo que importa, en todo caso, es nuestra disposición de enfrentar y vencer todos los impedimentos que se interpongan en nuestro camino hacia la felicidad absoluta. Los “tres obstáculos” son diversas funciones que tratan de impedirnos la práctica del Budismo; surgen de los deseos mundanos, el karma y la retribución, respectivamente.

El Daishonin explica: “El obstáculo de los deseos mundanos son los obstáculos a la práctica que se originan en la furia, la codicia y la estupidez”. (PEND-1, 145). Algunos pueden abandonar su práctica budista debido a que anteponen el logro de sus deseos inmediatos al Budismo, que conduce a la iluminación fundamental. En otras palabras, están más interesados con la ganancia a corto plazo que el desarrollo y el beneficio verdaderamente recompensante que es posible alcanzar perseverando en la práctica budista. Con esa actitud, incluso una dificultad relativamente menor puede ocasionar el abandono de la práctica. Otros pueden renunciar a su fe debido al emocionalismo –los gustos y disgustos mencionados antes. Esas personas, típicamente, encuentran razones para resentirse con otro practicante, y abandonar su fe para evitar o por rencor hacia esa persona. Estos son ejemplos del “obstáculo de los deseos mundanos”.

Respecto al obstáculo del karma, el Daishonin dice que son “los obstáculos que presentan la esposa o los hijos” (Ibid.). El obstáculo del karma se refiere a nuestra orientación kármica fundamental que nos desvía del correcto camino del Budismo. Como lo sugiere el ejemplo del Daishonin, algunos pueden abandonar su práctica simplemente por satisfacer a los miembros de su familia o personas amadas que pueden temer o resentirse con su práctica budista, el tiempo que le toma, o las críticas que puede invitar de la comunidad en general.

El obstáculo de la retribución se refiere a las circunstancias hostiles en las que se nace como retribución kármica por acciones en contra de la Ley Mística en existencias pasadas; se refiere especialmente a los obstáculos causados por figuras de autoridad. Si los que nacen en una sociedad o comunidad que alberga enemistad hacia el Budismo permiten que sus circunstancias anulen su práctica budista, estarán sucumbiendo al obstáculo de la retribución. A este respecto, el Daishonin dice: El obstáculo de la retribución son “los impedimentos provocados por el soberano o los padres” (Ibid.)

Los cuatro demonios
Los “cuatro demonios” es una referencia a las diversas funciones negativas de la vida y el universo –no a seres demoníacos reales. Estas funciones atormentan el cuerpo y la mente de un practicante budista. La palabras sánscrita para demonio, Mara, era traducido al chino como “ladrón de vida”, “asesino” y “destructor”. Como lo indican tales traducciones, los demonios en el Budismo pueden ser considerados como metáforas para las funciones destructivas de las vidas de los practicantes budistas en particular, y de la gente en general. En un sentido, esto es similar al Cristianismo en tanto identifica a Satán con las fuerzas destructivas de la vida y como “un homicida desde el principio”. (San Juan 8:44).

Específicamente, los “cuatro demonios” se refieren al impedimento de los deseos mundanos, el impedimento de los cinco componentes, el impedimento de la muerte, y el impedimento del rey demonio. El impedimento de los deseos mundanos indica la función de los deseos e impulsos más bajos de la gente para debilitar su resolución para buscar el Budismo y, así, corromper sus vidas.

Los “cinco componentes” son los cinco elementos físicos y mentales que constituyen nuestra existencia –indican la estructura física y espiritual del ser humano. Nuestro componente físico o fisiológico es llamado “forma”, y nuestras funciones mentales incluyen los componentes de “percepción”, “concepción”, “volición” y “conciencia”. El Budismo explica que esos cinco componentes se unen temporalmente y dan lugar a un ser humano individual. Podemos interpretar el impedimento de los cinco componentes como la desarmonía entre los cinco componentes que crean sufrimiento físico y mental, sofocando la pureza de la condición y oscureciendo la sabiduría innata.

El impedimento de la muerte se refiere a cualquier cosa que funcione para causar la muerte de un practicante budista, y de esa manera impedir su práctica budista. Sin embargo, podemos definirlo más ampliamente para incluir temor o aprehensión sobre la posibilidad de la propia muerte, o desaliento y duda originada por la muerte de un practicante. Si tememos o nos desalentamos por la muerte y, como consecuencia, nos confundimos y retrocedemos en la fe, estamos sucumbiendo al impedimento de la muerte.

Ver al “rey demonio” dentro
En esta carta, el Daishonin explica las funciones del último y más poderoso impedimento, el “rey demonio”. Las escrituras budistas con frecuencia hacen referencia a seres tales como demonios, diablos, deidades benévolas y dioses. El Budismo del Daishonin los interpreta como representaciones de las funciones de la vida y el universo. En este aspecto, el Daishonin dice en “El tratamiento de la enfermedad”:

El corazón de la escuela del Loto es la doctrina de los tres mil reinos en un simple momento de vida, que revela que tanto el bien como el mal son inherentes incluso en aquellos que están en la etapa más elevada de la iluminación perfecta. La naturaleza fundamental de la iluminación se manifiesta como Brahma o Shakra6, mientras que la oscuridad fundamental se manifiesta como del demonio del sexto cielo. Las deidades benévolas odian a quienes cometen maldades, y los demonios malvados odian a la gente buena. (WND, 1113)

Aquí, el Daishonin enseña que el bien y el mal –las funciones que afirman y que niegan la vida- son inherentes en todas las personas, incluyendo a los budas. Ignorando esto, algunas personas permiten que su naturaleza que niega la vida se desenfrene y origine miseria tanto para ellas mismas como para los demás. Los budas, sin embargo, están plenamente conscientes de sus propias potencialidades –tanto buenas como malas.

En lugar de sucumbir ante las deseos destructivos, las vidas de los budas están firmemente enraizadas en su naturaleza que afirma la vida, específicamente en el supremo estado de vida llamado Budeidad, rico en misericordia y sabiduría. Una vez logrado este estado, sin embargo, no persiste simplemente por su cuenta. Nadie se convierte en buda o se mantiene como tal distraídamente o sin acción. Esto nos dice algo importante acerca de la práctica budista: Budas son aquellos que están conscientes de su oscuridad fundamental innata y que siempre lucha por desafiar sus debilidades. Dicho de otra manera, para revelar nuestra Budeidad innata y convertirla en nuestra base, es preciso que veamos nuestra naturaleza que niega la vida y luchemos contra ella. Tal como alguien que se preocupa por la formación de su cuerpo no puede continuar haciéndolo sin esforzarse en ello, o como un estudioso no puede seguir siéndolo sin seguir estudiando, un buda no puede seguir siéndolo sin un esfuerzo continuo y sin observar sus propias debilidades e ignorancia observar desafiarlas y vencerlas.

La “oscuridad fundamental” que menciona el Daishonin es nuestra ignorancia o escepticismo respecto a la Budeidad dentro de nuestras vidas así en las vidas de todas las personas. Mientras ignore este supremo potencial universal, la gente tiende a la desesperación en lugar de la esperanza, a la crueldad en lugar de la misericordia, a la estupidez en lugar de la sabiduría, y a la cobardía en lugar del coraje. La gente que está saturada de su oscuridad fundamental es esencialmente insegura de sí misma, de modo que se inclina por insultar a otros e ignorar la miseria de los demás y hasta deriva satisfacción de ello. De la inseguridad proviene la arrogancia. Una gran inseguridad puede ocasionar una irreprimible urgencia por controlar a otros. Un intenso deseo de control tipifica a quienes actúan como el “rey demonio”.

Debe notarse, en el monólogo del rey demonio, que su irritación emana de la potencial pérdida de su control sobre su “dominio”. Él teme que la gente conozca su verdadero potencial y confía en sí misma. La gente con confianza en sí misma y que actúa con libertad espiritual hace que el “rey demonio” siente más profundamente su miseria que emana de su escepticismo en el supremo potencial de la Budeidad. Ellos le recordarán su verdadera debilidad, que encubre con sus ínfulas. Es por esta razón que el rey demonio se dice a sí mismo: “Esto es lo más irritante. Si permito que esta persona permanezca en mi dominio, no sólo se liberará de los sufrimientos del nacimiento y de la muerte, sino que también conducirá a otros hacia la iluminación. Además, tomará el mando de mi reino y lo transformará en una tierra pura. ¿Qué voy a hacer?”.

Lo importante es tener en mente que este “rey demonio” se esconde en las más recónditas profundidades de la vida de todos. Cuando este potencial no es reconocido y pasa a ser dominante, verdaderamente nos convertimos en “pequeños demonios”. Por consiguiente, es importante estar siempre vigilantes de nuestra oscuridad fundamental y no sucumbir a ella. Para luchar contra “el rey demonio” interior, es preciso desarrollar nuestra convicción en la existencia de la Budeidad dentro de nuestra vida y de los demás. Por esto el Daishonin dice: “La afilada espada para cortar la oscuridad fundamental es sólo la fe” (G. Zenshu, pág. 751).

Desafiar la injusticia exterior es revelar la Budeidad interior
El “rey demonio” es a veces llamado “demonio del sexto cielo” porque, se dice, vive en el más elevado de los seis cielos del mundo del deseo. En la antigua cosmología budista india, este cielo más elevado del mundo del deseo estaba asociado con el deseo de explotar a otros por placer propio. En este sentido, el “rey demonio” simboliza nuestra tendencia a ver a otros seres humanos como medios para gratificar nuestros propios deseos y ansias. Cuando la gente es deshumanizada y reducida como medios para algún fin puede resultar en grandes sufrimientos –siendo la guerra el más horrendo de los ejemplos. Por esto el Daishonin era implacable para hablar en contra de la corrupta autoridad religiosa de su época, que trataba de oscurecer la verdad del Budismo contenida en el Sutra de Loto que, fundamentalmente, enseña la libertad espiritual. Los sacerdotes eminentes, preocupados por la propagación de las enseñanzas del Daishonin, persuadieron al gobierno a perseguirlo, lo que condujo finalmente a su fallido intento de ejecutarlo y luego a su exilio a la isla de Sado, en 1271.

Debido a que la “oscuridad fundamental” encuentra expresión en el deseo de controlar a otros por una egoísta gratificación, aquellos que están en posiciones de influencia puede ser especialmente susceptible de funcionar como el “rey demonio”. En este respecto, el Daishonin hace el metafórico rey demonio le diga a sus subordinados: “Ahora vayan y acosen a ese devoto, usando sus respectivas habilidades. Si no logran hacerlo abandonar su práctica budista, entonces entren en la mente de sus discípulos, de sus protectores y de la gente de esta tierra e intenten así persuadirlo o amenazarlo. Si estos intentos tampoco son exitosos, yo mismo bajaré y entraré en la mente y en el cuerpo de su soberano para perseguir a ese devoto. Juntos, ¿cómo podemos fracasar en impedirle lograr la Budeidad?”.

La subordinación como la otra cara de la arrogancia
Es importante notar, sin embargo, que la “oscuridad fundamental” puede, a veces, manifestarse como denigración de sí mismo y una servil obediencia a la autoridad externa. En la superficie, el autócrata dominante y adulador cobarde parecen representar extremos opuestos: desear el control y desear ser controlado. No obstante, ambas tendencias emanan de la falta de confianza y en la no-creencia en el supremo potencial que tenemos dentro. La gente que cree que no puede mejorar –que niega su propio potencial- actúa de una de dos maneras. Primero, puede abandonar su poder, sintiendo que no tiene esperanza en controlar su destino y, de esa manera, asigna el control a otro. Segundo, puede hacerse arrogante. Debido a que en su interior no creen que pueden mejorar, tratan de justificarse convenciéndose a sí mismo y a otros de su grandeza. Tratando de ganar poder sobre otros, evitan observar sus propias limitaciones, que desprecian. Ellos interpretan la deferencia de los demás como una afirmación de su propia grandeza. En realidad, la creación de cualquier sistema tiránico o autoritario requiere de la existencia de ambos tipos de personas. Podemos decir que las tendencias de quienes han sucumbido a su “rey demonio” interior son diferentes sólo en la dirección de la manifestación –el control o el servilismo. Lo que tienen en común en su raíz es una profunda inseguridad y falta de confianza. Sean tiranos o sujetos obsequiosos –ambos han elegido su “oscuridad fundamental” sobre su “naturaleza fundamentalmente iluminada”. Ninguno de los dos es verdaderamente libre.

Como alude el Daishonin alegóricamente en esta carta, los sacerdotes prominentes y funcionarios del gobierno de su época habían permitido que su oscuridad fundamental domine sus vidas y, así, explotaba a la gente y perseguía al Daishonin y sus seguidores practicantes. Además, la mayoría de la gente había elegido el camino del servilismo espiritual a estas autoridades. Bajo tales circunstancias, a pesar de las severas persecuciones, el Daishonin propagó incesantemente su mensaje acerca de la universalidad de la Budeidad, demostrando ser el verdadero devoto del Sutra de Loto. Respecto a esto, el Daishonin dice: “[A pesar de la interferencia personal del rey demonio del sexto cielo] es debido a que las deidades celestiales vienen en mi ayuda que he sobrevivido incluso en Tatsunokuchi, y también salí a salvo de otras grandes persecuciones. Por el momento, el demonio del sexto cielo debe sentirse desalentado” (GZ, 843).

La acción conquista la oscuridad fuindamental
A través de su propio ejemplo, el Daishonin nos enseña la importancia de hablar sobre la verdad del Budismo desafiando la injusticia para revelar nuestra Budeidad innata. Nuestras vidas están intrínsecamente dotadas tanto con la “oscuridad fundamental” como de la “iluminación fundamental”. Si simplemente no hacemos nada, seremos superados por la oscuridad fundamental. Para revelar nuestra naturaleza de iluminación fundamental, es preciso que reafirmemos continuamente la existencia de la Budeidad dentro de nosotros y de los demás.

Con propósitos de aclaración, podemos describir esto en cuatro categorías de actividades: La primera es luchar para reconocer y hacer emerger nuestra propia naturaleza iluminada orando seria y consistentemente al Gojonzon. Esto incluye siempre los esfuerzos por mejorar nuestra diaria práctica del gonguio y daimoku, estableciendo metas claras en nuestras vidas, y orar por lograrlas.

La segunda es hacer esfuerzos para ayudar a otros a hacer lo mismo. Esto significa compartir el gran beneficio y poder del Budismo del Daishonin con otros de modo que ellos también puedan acumular buena fortuna y experiencias de desarrollo personal. También significa apoyar las actividades de la SGI para compartir los ideales humanistas y no violentos del Budismo con la sociedad y el mundo en general.

La tercera es observar dentro de nuestras vidas para identificar las causas de nuestro sufrimiento. Necesitamos reconocer las debilidades o hábitos que nos frenan en nuestra vida diaria y en nuestra fe –las debilidades que surgen de nuestra oscuridad fundamental- y esforzarnos para controlarlos. Con este fin, tratamos de exponernos a buenas influencias y aprender buenos ejemplos, lo que puede incluir nuestros esfuerzos en el estudio y la búsqueda de orientación de aquellos que tienen más experiencia en la fe y en la práctica.

Y la cuarta, es desafiar y esforzarse para transformar la oscuridad fundamental de otros –hablando con coraje y convicción para convencer a la gente a no abandonar su poder, a no esclavizarse a la autoridad, exponiendo al mismo tiempo la función del “rey demonio” dentro de la autoridad injusta. Específicamente, nos ponemos del lado de las personas comunes que están tratando de mejorar sus vidas mediante la práctica budista y señalamos los errores de cualquier persona o poder que busca ahogar o usurpar el derecho de las personas a hacerlo. Esta es la esencia del “espíritu Soka”.

Estas cuatro clases de actividad son listadas aquí no para implicar algún orden o aproximación específico. Pueden coincidir parcialmente y cualquiera de ellos puede tener elementos de los otros. Este ejemplo intenta expresar nuestra necesidad de desarrollar los aspectos positivos –la iluminación fundamental- dentro de uno y de los demás, y desafiar y superar la negatividad –la oscuridad fundamental- dentro de uno y de los demás.

Cuando nos esforzamos en estas áreas, nos hacemos conscientes de nuestra propia oscuridad fundamental, de manera que podemos desafiarla. Haciéndolo, manifestamos y solidificamos nuestra innata naturaleza iluminada fundamental. En esta carta, el Daishonin dice: “Yo, Nichiren, he estado consciente de esto desde hace mucho tiempo”. Esto es notable. Debido a que el Daishonin estaba claramente consciente de su propia oscuridad fundamental y de su funcionamiento en los demás, pudo percibir la naturaleza de las persecuciones y superarlas. Aquí, el Daishonin nos enseña que, en tanto nuestra fe en nuestra naturaleza iluminada fundamental sea sólida y nos mantengamos vigilantes contra nuestra oscuridad fundamental, podemos transformar las funciones del “rey demonio” tanto dentro como fuera de nosotros.

Desafiar las dificultades con coraje
En esta carta, el Daishonin dice: “en el momento en que resuelva liberarse de los sufrimientos del nacimiento y de la muerte, y alcance la Budeidad, encontrará los tres obstáculos y cuatro demonios. Esto es tan seguro como que la sombra sigue al cuerpo y las nubarrones acompañan a la lluvia”. Si adoptamos la perspectiva del Daishonin sobre las dificultades de la vida, cualquier cosa que parezca frenar nuestra práctica budista y nuestra vida en general, se transformará en una oportunidad para demostrar nuestro supremo potencial. En otra carta, “Los tres obstáculos y cuatro demonios”, el Daishonin enfatiza la importancia de desafiar las dificultades con coraje y optimismo en lugar de sucumbir al temor y la desesperación:

“No sienta el mínimo temor en su corazón. Lo que a uno le impide lograr la Budeidad es la falta de coraje, aun cuando uno haya profesado la fe en el Sutra de Loto muchas veces, desde hace innumerables kalpas ... ocurre algo inusitado cuando una persona común manifiesta la Budeidad. En ese momento, los tres obstáculos y los cuatro demonios aparecen invariablemente. Y los sabios sienten regocijo, mientras que los necios retroceden” (PEND-1, 264).

Las dificultades de la vida pueden causar desesperación y sufrimiento; sin embargo, también pueden ser una fuente de esperanza y felicidad. El Daishonin enseña que depende de nosotros decidir lo que haremos con nuestra vida y que la fe valiente, fundamentalmente, nos posibilita derrotar “los tres obstáculos y cuatro demonios” y realizar la más genuina felicidad.

El alegórico rey demonio del Daishonin, a pesar de toda su malicia y maldad, sabe una importante verdad. Él sabe que una sola persona verdaderamente despertada puede reclamar todo su dominio entero y conducir a muchos otros al mismo estado de libertad espiritual. Reconocer este “poder de una sola persona” puede ser una importante lección que podemos aprender del “rey demonio”.

Notas.-
1. También referido por la palabra iluminación. El supremo estado de vida en el Budismo, caracterizado por una ilimitada misericordia y sabiduría. En este estado uno ha despertado a la verdad eterna y fundamental que es la realidad de todas las cosas. La Budeidad es considerada como la meta de la práctica budista y el más elevado de los Diez Mundos.
2. Diversos obstáculos e impedimentos a la práctica del Budismo. Los tres obstáculos son: (1) el obstáculo de los deseos mundanos; (2) el obstáculo del karma, que también puede referirse a la oposición del cónyuge o los hijos; y (3) el obstáculo de la retribución, también obstáculos causados por los superiores o padres. Los cuatro demonios son: (1) el impedimento de los cinco componentes; (2) el impedimento de los deseos mundanos: (3) el impedimento de la muerte, porque a final de cuentas la muerte obstruye la práctica del Budismo o porque la muerte prematura de otro practicante causa dudas; y (4) el impedimento del rey demonio.
3. El rey de los demonios, que vive en el más elevado de los seis cielos del mundo del deseo. Él funciona para obstruir la práctica budista y se deleita minando la fuerza vital de otros seres. También es considerado como la manifestación de la oscuridad fundamental inherente a la vida. También llamado demonio celestial.
4. Una de las tres obras principales de T’ien-t’ai. Esta obra aclara el principio de los tres mil reinos en un simple momento de vida, basado en el Sutra de Loto. Y elucida el método de la meditación para observar la mente y realizar el principio dentro de uno mismo.
5. El mundo de los seres no iluminados que transmigran dentro de los seis caminos de existencia (los seis estados más bajos de los Diez Mundos, que son Infierno, Hambre, Animalidad, Ira, Humanidad y Cielo). Ellos son: (1) el mundo del deseo, gobernado por deseos diversos; (2) el mundo de la forma, cuyos habitantes están libres de todo deseo, ansia o apetito, pero manteniendo una forma material, están sujetos a ciertas restricciones materiales; (3) el mundo de lo sin forma, donde los seres están libres de tanto de deseos como de restricciones materiales.
Shakra: También conocido como Indra. Junto con Brahma, uno de los dos principales dioses tutelares del Budismo.

Felicidad en este mundo

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 165 a 166.
No existe felicidad mayor para los seres humanos que invocar Nam-myoho-renge-kyo. El sutra dice: “Los que habitan allí [en mi tierra] disfrutan plenamente de la vida”.1 “Disfru-tar plenamente de la vida” ¿no se refiere, acaso, a la ilimitada alegría que proviene de la Ley? Como es obvio, usted está incluido entre “los que habitan”. Y “allí” se refiere al mundo entero, dentro del cual se encuentra el Japón. “Disfrutar plenamente de la vida” ¿no sería saber que nuestra vida —es decir, la mente y el cuerpo, el sujeto y el ambiente— es entidad de ichinen sanzen y es, también, el Buda original? 2 No existe felicidad mayor que tener fe en el Sutra del Loto. Nos promete “paz y seguridad en esta vida y buenas circunstancias en la próxima”.3 Jamás permita que las dificultades de la vida lo perturben. Después de todo, nadie puede escapar de los problemas, ni siquiera los sabios y venerables.
Tan sólo invoque Nam-myoho-renge-kyo y, cuando beba sake, quédese en su casa junto a su mujer. Sufra lo que tenga que sufrir, goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimien-to y la alegría como hechos de la vida y continúe invocando Nam-myoho-renge-kyo, pase lo que pase. ¿No sería esto expe-rimentar la ilimitada alegría que proviene de la Ley? Forta-lezca su fe más y más.
Con mi profundo respeto,

Nichiren

De mi puño y letra


En el vigésimo séptimo día del sexto mes, en el segundo año de Kenji (1276).
1 Sutra del Loto, cap. 16.
2 Buda original: El término japonés es jiju yushin. En otros textos se lo ha traducido como “Buda de la absoluta libertad”.
3 Sutra del Loto, cap. 5.
Antecedentes:
Esta carta fue escrita en Minobu, el 27 de junio de 1276, y dirigida a Shijo Kingo, cuya vida corría grave peligro. Sus compañeros de armas buscaban una oportunidad para matarlo, y su amo feudal continuaba reprobando enérgicamente su fe en el Budismo verdadero. El Daishonin alienta a Shijo Kingo a soportar sus dificultades y obtener la felicidad verdadera que, inevitablemente, se adquiere cuando uno vive con fe en la Ley Mística.

La única frase esencial

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 225 a 228.
Ante todo, el hecho de que usted haya tenido inquietudes y preguntas sobre el Sutra del Loto es fuente de gran buena fortuna. En esta época, el Último Día de la Ley, los que preguntan el significado de aun una sola frase o verso del Sutra del Loto son muchos menos que los que podrían arrojar el gran monte Sumeru a otro mundo, como si fuese una piedra, o los que podrían lanzar toda la galaxia a lo lejos de un puntapié, como si fuese una pelota. Son, incluso, menos que los que pueden abrazar y enseñar otros incontables sutras para lograr que los sacerdotes y laicos que los escuchen obtengan los seis poderes místicos. Igualmente raro es el sacerdote que puede explicar el significado del Sutra del Loto y responder con claridad preguntas referidas a él. El capítulo “Hoto”, del cuarto volumen del Sutra del Loto, establece el importante principio de los seis actos difíciles y los nueve actos fáciles. El hecho de que usted me haya preguntado sobre el Sutra del Loto es uno de los seis actos difíciles. Esto es indicio seguro de que, si abraza el Sutra del Loto, sin falta logrará manifestar la Budeidad. Ya que el Sutra del Loto define nuestra vida como la vida del Buda, nuestro corazón, como la sabiduría del Buda y nuestras acciones, como la conducta del Buda, todos los que abracen aun una sola frase o verso de este sutra y crean en él estarán dotados del beneficio de estas tres propiedades. Nam-myoho-renge-kyo es sólo una frase, pero contiene la esencia del sutra entero. Usted me preguntó si uno podía alcanzar la Budeidad con sólo invocar Nam-myoho-renge-kyo, y ésta es la pregunta más importante de todas. Es el corazón de todo el sutra y la sustancia de sus ocho volúmenes.
La estatura de una persona varía entre un metro cincuenta y un metro ochenta, pero su corazón se refleja en el rostro, de apenas treinta centímetros. Y el espíritu del rostro, a su vez, puede expresarse tan sólo en los ojos, que son mucho más pequeños. En la palabra “Japón” está todo lo que integra las sesenta y seis provincias de la nación: todos los habitantes y sus animales, los arrozales y los campos de labranza, las personas de alta y de baja estirpe, los nobles y los plebeyos, las siete clases de gemas y todos los demás tesoros, sin que falte nada. Del mismo modo, en el título, Nam-myoho-renge-kyo, se encuentra incluido, sin excepción, todo el sutra, que consta de ocho volúmenes, veintiocho capítulos y 69.384 caracteres. Por eso, Po Chü-i señaló que, para el sutra, el título es fundamental así como, para el Buda, los ojos son lo primordial. En el octavo capítulo de su Hokke Mongu Ki, Miao-lo señaló que el Hokke Gengi de T’ien-t’ai explica sólo el título, pero que allí está incluido el sutra entero. Con eso quiso decir que, aunque el texto se había resumido, la totalidad del sutra estaba incluida en el título en sí. Todo posee su punto esencial, y el corazón del Sutra del Loto es su título, Nam-myoho-renge-kyo. Por esa razón, si usted invoca esto por la mañana y por la tarde, está leyendo correctamente todo el Sutra del Loto. Invocar daimoku dos veces es lo mismo que leer todo el sutra dos veces; cien daimoku equivalen a haber leído el sutra un centenar de veces, y mil daimoku son mil recitaciones del sutra. Así pues, si usted invoca daimoku incesantemente, estará leyendo el Sutra del Loto en forma constante. Esto es lo que revelan los sesenta volúmenes de la doctrina de T’ien-t’ai. El Buda expuso esta Ley tan fácil de abrazar y tan fácil de practicar, en bien de toda la humanidad, en la época perversa del Último Día de la Ley. Un fragmento del Sutra del Loto dice: “Durante el Último Día de la Ley...”. Otro dice: “En el Último Día, cuando la Ley esté por perecer, la persona que abrace, lea y recite este sutra...”. Un tercero afirma: “En el Último Día de la Ley, el que abrace este sutra...”. Un cuarto fragmento señala: “En el quinto período de quinientos años después de mi muerte, lograd el kosen-rufu mundial...”. La intención de todas estas enseñanzas es advertir que en el Último Día de la Ley hay que abrazar el Sutra del Loto y creer en él. Los eruditos heréticos del Japón, la China y la India no pudieron comprender este obvio significado; siguieron y practicaron las enseñanzas de las escuelas Nembutsu, Shingon, Zen y Ritsu, del Budismo Hinayana o del Mahayana provisional, y desecharon el Sutra del Loto. Se equivocan en su comprensión del Budismo y no advierten su error. Como aparentan ser eruditos respetables, la gente confía en ellos sin dudar y sin saber que ellos confunden las enseñanzas del Budismo. Por eso, sin darse cuenta, se han convertido en enemigos del Sutra del Loto y en adversarios del buda Shakyamuni. El sutra afirma, con toda certeza, que sus aspiraciones no llegarán a concretarse, que tendrán una vida corta y, después de esta existencia, se verán condenados al infierno del sufrimiento incesante.
Aunque uno no lea ni estudie el sutra, el solo hecho de invocar su título es fuente de una inmensa buena fortuna. El sutra enseña que las mujeres, los hombres perversos y los que se encuentran en los estados de Infierno y de Animalidad —es decir, las personas de los Diez Estados— pueden manifestar su Budeidad. Esto es fácil de comprender, si imaginamos que cierta piedra extraída del fondo del río puede producir fuego, y que la llama de una vela es suficiente para alumbrar un sitio que ha estado a oscuras durante miles de millones de años. Si encontramos tales prodigios aun entre las cosas más simples de este mundo, ¡cuánto más prodigioso será el poder de la Ley Mística! La vida de los hombres y mujeres comunes está presa en los grilletes del karma negativo, los deseos mundanos y los sufrimientos innatos del nacimiento y la muerte. Pero debido a los tres potenciales inherentes a la naturaleza de Buda —la Budeidad innata, la sabiduría para tomar conciencia de ella y la acción de manifestarla—, nuestra vida puede llegar a revelar, sin ninguna duda, las tres propiedades. El gran maestro Dengyo declaró que el poder del Sutra del Loto le permite a cualquier persona manifestar su propia Budeidad. Lo señaló, porque hasta la hija del Rey Dragón pudo lograr la Budeidad mediante el poder del Sutra del Loto. No dude de esto en absoluto. Dígale a su esposo que se lo explicaré en detalle cuando lo vea.
Nichirenz

De mi puño y letra.


En el tercer día del séptimo mes, en el primer año de Koan (1278).
Antecedentes:
Un año antes de que Nichiren Daishonin inscribiera el Dai-Gohonzon, Myoho-ama le preguntó si se podía lograr la iluminación invocando sólo Nam-myoho-renge-kyo. La respuesta de aquel, fechada el 3 de julio de 1278, se dio en llamar “La única frase esencial”.
Se conoce muy poco acerca de Myoho-ama. Vivió en Okamiya, provincia de Suruga. Una carta escrita para ella, apenas once días después de ésta, alude al reciente fallecimiento de su esposo. Cabe suponer que éste debe de haber estado muy enfermo cuando Myoho-ama escribió la primera vez. Probablemente hizo la pregunta en nombre de su esposo enfermo, como también lo sugiere la frase final de esta carta. Cualquiera haya sido el caso, la mujer sobrevivió a su marido y a su hermano, y, evidentemente, fue una creyente sincera que disfrutó plenamente de la confianza de su maestro.
El Daishonin la alaba por preguntar eso y declara que Nam-myoho-renge-kyo es el corazón del sutra y que éste conduce a todas las personas a la iluminación. Concluye diciendo que aun cuando uno no tuviera la sabiduría para discernir el profundo significado del sutra, podría obtener inmensa buena fortuna y lograr la Budeidad invocando su título: Nam-myoho-renge-kyo.

La persecución de Tatsunokuchi

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, pág. 13 a 16.

No puedo expresar lo suficiente mi gratitud por sus reiteradas cartas. En el momento de mi persecución, en el duodécimo día del mes pasado,1 usted no sólo me acompañó a Tatsunokuchi,2 sino también declaró que moriría a mi lado. ¡Cuán místico fue su proceder!

He muerto en muchos lugares, en existencias pasadas, en bien de mi familia, de mis tierras y de mi clan. He dejado la vida en montañas, mares y ríos, en las costas y a la vera de los caminos, pero ni una vez fallecí por el Sutra del Loto ni sufrí persecuciones por el daimoku. Por tal razón, ninguno de los finales que tuve me permitió alcanzar la iluminación. Y porque no obtuve la iluminación, los mares y ríos donde morí no son tierra de Buda.

Sin embargo, en esta vida, como devoto del Sutra del Loto, fui exiliado y casi ejecutado; desterrado a Ito y casi decapitado en Tatsunokuchi. Tatsunokuchi, en la provincia de Sagami, es el sitio donde Nichiren dio la vida. Ya que allí murió por el Sutra del Loto, ¿podría acaso ser menos que una tierra de Buda? Un fragmento del sutra dice: “En todas las tierras de Buda de las diez direcciones no existe más que un vehículo supremo...”.3 ¿Acaso esto no respalda mi afirmación? “Un vehículo supremo” es el Sutra del Loto. No hay enseñanza verdadera fuera del Sutra del Loto, en ninguna de las tierras de Buda de las diez direcciones. Las enseñanzas provisionales del Buda quedan excluidas, como explica el sutra en otra parte.4 Así pues, cada sitio donde yo, Nichiren, enfrenté persecuciones es tierra de Buda.

Entre todos los sitios de este mundo saha, el sitio donde mora la vida de Nichiren es Tatsunokuchi, Katase, provincia de Sagami, Japón.5 Y como allí di mi vida por el Sutra del Loto, Tatsunokuchi bien puede ser llamado tierra de Buda. Este principio se encuentra en el capítulo “Jinriki”, que señala: “Ya sea en un bosquecillo, en un jardín, en una montaña, en un valle o en un ancho prado, [...] los budas entran en el nirvana”.

Usted acompañó a Nichiren y juró dar la vida como devoto del Sutra del Loto. Su acción es diez mil veces más grande que la de Hung Yen,6 quien se abrió el estómago e introdujo allí el hígado de su amo fallecido, el Duque Yi, para salvarlo de la deshonra y de la vergüenza. Cuando llegue al Pico del Águila, lo primero que diré es que Shijo Kingo, al igual que Nichiren, resolvió morir por el Sutra del Loto.

Supe, en secreto, que seré exiliado a Sado por orden del regente Hojo. De las tres deidades celestiales, la deidad de la Luna me salvó la vida en Tatsunokuchi, cuando apareció con la forma de un objeto luminoso. Y la deidad de las estrellas descendió a saludarme hace cuatro o cinco días.7

Ahora sólo resta la deidad del Sol, y, sin falta, me protegerá. ¡Qué reconfortante! El capítulo “Hosshi” señala: “[El Buda] enviará deidades con diversos aspectos para proteger al devoto del Sutra del Loto”. Este fragmento no deja lugar a dudas. El capítulo “Anrakugyo” dice: “Ni las espadas ni las varas lo podrán herir”. El capítulo “Fumon” afirma: “La espada será instantáneamente partida en pedazos”. No hay nada falso en estas citas. Lo esencial es la fe poderosa y firme.

Con mi profundo respeto,
Nichiren.
De mi puño y letra.
En el vigésimo primer día del noveno mes, en el octavo año de Bun’ei (1271).

1.12 de setiembre de 1271.

2.Tatsunokuchi: Lugar cercano a Kamakura, que solía usarse como sitio de ejecución.

3.Sutra del Loto, cap. 2.

4.Ib., cap. 2.

5.Se simplificó la traducción para evitar referencias geográficas redundantes.

6.Vasallo leal de la Antigua China, cuyo amo, el Duque Yi, cayó muerto en la batalla. Hung Yen sacrificó su vida para evitar la profanación del cuerpo de su amo. Para los chinos, el hígado era sinónimo de vitalidad.

7.En la noche del 13 de setiembre, mientras el Daishonin estaba confinado en la residencia de Honma Rokurozaemon, en Echi, un objeto luminoso cayó del cielo y quedó suspendido ante el Daishonin, sobre las ramas de un ciruelo. Desde el punto de vista científico, parece haber sido un fenómeno provocado por descargas eléctricas atmosféricas.

El 21 de setiembre de 1271, sólo nueve días después de la persecución de Tatsunokuchi, Nichiren Daishonin escribió esta carta a Shijo Kingo, quien lo había acompañado hasta el lugar preparado para la ejecución, dispuesto a morir con su maestro. El Daishonin tenía entonces cincuenta años y estaba detenido en la residencia de Homma Rokurozaemon, en Echi, al norte de Tatsunokuchi. Entretanto, el gobierno estudiaba las acciones que tomaría con respecto a él. Ésta fue la primera misiva extensa que redactó después de la persecución.

En ella expresa su profunda admiración por Shijo Kingo, quien había jurado morir como mártir al lado de su mentor. A su fidelísimo discípulo le revela algo acerca de su verdadera identidad, que más tarde describe en “La apertura de los ojos”, gosho también dirigido a Shijo Kingo. En esta oportunidad afirma: “Tatsunokuchi, en la provincia de Sagami, es el sitio donde Nichiren dio la vida. Ya que allí murió por el Sutra del Loto, podría acaso ser menos que una tierra de Buda?”.

¿Por qué dice “murió”, cuando en realidad sobrevivió al intento de ejecución? En “La apertura de los ojos” da más detalles cuando expresa: “Una persona llamada Nichiren fue decapitada el año pasado (1271), en medio de la noche, en el duodécimo día del noveno mes, pero su espíritu llegó a la isla de Sado...”. Ciertamente, esto no significa que su espíritu haya abandonado su cuerpo en el momento de la muerte. Lo que el Daishonin quiere decir es que el mortal común llamado Nichiren murió en Tatsunokuchi, pero el Buda original Nichiren llegó a la isla de Sado para cumplir su misión.

En “La persecución de Tatsunokuchi”, afirma que la tierra de Buda no es un lugar específico donde todos habitan en un feliz estado de elevada comprensión. Conforme al principio de que el individuo y su entorno son inseparables, cualquier lugar donde uno dedique la vida a proclamar la suprema Ley del Budismo es tierra de Buda. Puede parecer que con esto se insta al creyente a morir por el Sutra del Loto, pero esa no es la intención. Tal como lo expresa en otro texto: “Cada lugar donde Nichiren encuentra una persecución es tierra de Buda”.

Al superar las dificultades mediante la práctica, el individuo desarrolla su naturaleza de Buda. Podemos decir, con seguridad, que dedicar la vida al Gohonzon significa consagrar tiempo y esfuerzo para venerarlo, estudiar las enseñanzas del Daishonin y alentar la fe de los demás.

El Daishonin afirma que, con sus devotas acciones, Shijo Kingo creó las causas que lo conducirán a la iluminación. Esto está implícito en el anuncio de que, cuando llegue al Pico del Águila, reportará la dedicación de Kingo.

Finalmente, este gosho explica que las deidades budistas seguramente protegerán a aquellos que lleven a cabo una práctica seria del Budismo. Nichiren Daishonin expresa su alegría y su confianza en ello.

El invierno siempre se convierte en primavera

Gosho Zenshu, pág. 1252. The Major Writings of Nichiren Daishonin, vol. 1, pág. 149.


¿Cómo podrían crecer las plantas, si el Sol y la Luna no estuvieran en los cielos? Por lo general, los niños tienen un padre y una madre, y, cuando falta uno de los dos, la vida se les vuelve difícil. Su esposo tuvo que dejar una hija, un hijo enfermo y una esposa, usted, que sufre de salud débil. ¿A quién pudo haberle confiado su familia, antes de marcharse de este mundo?
Al término de su vida, el Buda sé lamentó: "Estoy por ingresar en el nirvana. Lo único que perturba mi corazón es el rey Ajatashatru". Entonces, el bodhisattva Kashyapa [1] le preguntó: "Ya que la misericordia del Buda es imparcial, su pesar en la hora de la muerte debería originarse en la misericordia hacia toda la humanidad. ¿Por qué hace diferencias con Ajatashatru?". Y el Buda respondió: "Supón que una pareja tiene siete hijos, y uno de ellos se enferma. Aunque los padres amen a todos sus hijos por igual, se preocuparán más por el hijo enfermo".[2] T'ien-t'ai citó este fragmento en su Maka Shikan. Para el Buda, todas las personas son sus hijos. Así como los padres se preocupan más por sus hijos enfermos, entre las personas, el Buda se aflige más por el hombre malévolo, capaz de asesinar a sus propios padres y de albergar enemistad hacia las enseñanzas del Buda. El rey Ajatashatru fue gobernante de Magadha. Asesinó a su padre, el rey Bimbisara, poderoso protector de Shakyamuni, y se hizo enemigo del Buda. En consecuencia, los cielos lo abandonaron, el Sol y la Luna marcharon fuera de ritmo, y la tierra se sacudió violentamente, como si quisiera expulsarlo de ella. Todos sus súbditos terminaron por oponerse al Budismo, y los reinos vecinos comenzaron a atacar Magadha. Todo esto pasó porque el rey Ajatashatru aceptó al perverso Devadatta como maestro. Finalmente [en el decimoquinto día del segundo mes], le brotaron llagas de lepra en todo el cuerpo. Y le pronosticaron que moriría y caería en el Infierno del sufrimiento incesante en el séptimo día del tercer mes. Entristecido por esta situación, el Buda se negaba a entrar en el nirvana. Y se lamentaba: "Si puedo salvar al rey Ajatashatru, también tienen salvación todos los demás hombres perversos".
Su difunto esposo tuvo que dejar una hija y un hijo enfermo. Le habrá preocupado muchísimo que su esposa, una mujer mayor y débil como un árbol marchito, tuviese que quedar sola para velar por los hijos. Y las persecuciones que acaecieron a Nichiren también habrán pesado en su corazón. Ya que las palabras del Buda no son falsas en ningún sentido, el Sutra del Loto se propagará sin falta. Como su esposo lo sabía, tiene que haber sentido que algo maravilloso sucedería y que este sacerdote, algún día, sería sumamente respetado. Cuando fui exiliado, él se habrá preguntado cómo fue que el Sutra del Loto y las jurasetsu permitieron que esto sucediera. Si aún viviese, ¡qué feliz se sentiría de ver que perdonaron a Nichiren! ¡Qué feliz estaría de ver que mis predicciones se cumplieron, ahora que el Imperio Mongol atacó el Japón y que el país enfrenta esta crisis! Así son los sentimientos de los mortales comunes.
Los que creen en el Sutra del Loto son como el invierno, que jamás deja de convertirse en primavera. Nunca he visto u oído que el invierno retroceda y se convierta en otoño. Ni he escuchado, tampoco, que ningún creyente en el Sutra del Loto siga siendo un mortal común. Un fragmento del sutra afirma: "Entre los que escuchan esta Ley, no hay uno solo que no alcance la Budeidad".[3]
Su esposo dio la vida por el Sutra del Loto. Su único sustento dependía de un pequeño feudo que le fue confiscado a causa de la fe. Seguramente, eso equivalió a dar la vida por el Sutra del Loto. Sessen Doji ofrendó la vida por la mitad de una estrofa donde se hallaba una enseñanza budista. El bodhisattva Yakuo se quemó el codo como ofrenda al Buda. Ambos eran venerables, por eso pudieron soportar semejantes austeridades, como agua que se vierte sobre el fuego. Pero su esposo fue un hombre común que se hallaba a merced de sus sufrimientos, como papel sobre las llamas.[4] Por lo tanto, seguramente recibirá beneficios tan grandes como los de aquellos venerables. Tal vez esté observando a su esposa e hijos en los espejos del Sol y de la Luna, a cada momento del día y de la noche. Como usted y sus hijos son mortales comunes, no pueden verlo ni escucharlo, pero los sordos tampoco oyen el trueno, ni los ciegos ven la luz del Sol. Por eso, no dude de que él está muy cerca de ustedes, protegiéndolos.
Justo cuando pensaba que, de ser posible, debía ir a verla sin falta, recibí esta túnica que usted me envió. No esperaba de ningún modo tanta consideración de su parte. Ya que el Sutra del Loto es el más noble de los sutras, tal vez en esta existencia yo pueda adquirir influencia. Si esto ocurre, por favor quédese tranquila, que yo cuidaré de sus hijos; aunque en ese momento usted ya no se encuentre aquí. Mientras estuve en Sado y durante mi estancia en este lugar, usted me envió a su criado para que me atendiera. Ni en esta ni en futuras existencias podré olvidar jamás lo que ha hecho por mí. No dejaré de saldar la deuda de gratitud que he contraído con usted. Nam-myoho-renge-kyo, Nam-myoho-renge-kyo.
Con mi profundo respeto,
Nichiren.
De mi puño y letra.
En el quinto mes del primer año de Kenji (1275).
ANTECEDENTES
Un año después de su regreso de la isla de Sado, Nichiren Daishonin se retiró al monte Minobu, desde donde escribió a Myoichi-ama, una seguidora emparentada con Nissho, uno de los seis sacerdotes principales. El Daishonin le envió varias cartas, y, por su contenido, podemos decir que era una fervorosa creyente, una persona muy bien educada, que tenía una constitución física débil. Esta misiva está fechada en mayo de 1275.
La destinataria había perdido a su esposo y encontraba muy difícil criar sola a sus dos hijos. Nichiren Daishonin estaba preocupado por Myoichi-ama y la alentaba a no afligirse por la muerte de su marido. En un conocido pasaje, le dice que los creyentes en el Sutra del Loto son como el invierno, que nunca deja de convertirse en primavera. Esto significa que, a través de la fe en el Gohonzon, todos los sufrimientos, pueden, sin falta, convertirse en felicidad y que, sin lugar a dudas, los creyentes gozarán de un tiempo primaveral en su vida.
Citas:
1. Kashyapa: Personaje del Sutra del Nirvana. No se refiere al discípulo de Shakyamuni que tenía el mismo nombre.
2. Sutra del Nirvana, cap. 20.
3. Sutra del Loto, cap. 2.
4. Se extendió el texto original para conferirle mayor claridad.

La dificultad de mantener la fe

Gosho Zenshu, pág. 1136.

The Major Writings of Nichiren Daishonin, vol. 1, pág. 127.
Sobre la dificultad de mantener la fe en este sutra, según Nissho, usted le dijo: "He practicado correctamente este sutra desde hace un año, cuando me dijo que aquellos que abrazaran este sutra disfrutarían de paz y seguridad en esta existencia y de buenas circunstancias en la próxima. Pero, en cambio, me he visto inundado de dificultades". ¿Es cierto esto, o me transmitió una información equivocada? De todas formas, aprovecharé la oportunidad para esclarecer cualquier duda que usted pueda tener.
Un fragmento del Sutra del Loto dice: "... difícil de creer y difícil de comprender". Muchos oyen hablar de este sutra y lo aceptan, pero pocos mantienen la fe cuando surgen grandes obstáculos. Aceptar es fácil; mantener es difícil. Pero la Budeidad yace en continuar con la fe. Quienes abra-cen este sutra deberán estar preparados para enfrentar dificultades. Sin embargo, es seguro que "obtendrán rápida-mente el supremo camino de la Budeidad". "Mantener la fe" significa abrazar Nam-myoho-renge-kyo, la enseñanza por la cual todos los budas del pasado, presente y futuro alcanzan la iluminación. EL sutra señala: "Mantendremos lo que el Buda nos ha encomendado". El gran maestro T'ien-t'ai señaló: "Uno acepta por el poder de la fe y continúa por el poder de la oración". Otra parte del sutra dice: "Es difícil mantener la fe en este sutra. Quien lo abrace, aun por corto tiempo, me deleitará a mí y a todos los demás budas".
El fuego arde más cuando se le agrega leña; el gura se hincha cuando sopla un ventarrón. Las ramas del pino añoso se tuercen e inclinan a medida que el árbol envejece. El devoto del Sutra del Loto es como el fuego y el gura, mien-tras que las persecuciones son como la leña y el viento. El devoto del Sutra del Loto es el Buda de la vida eterna; no es de extrañar que su práctica reciba oposición, tal como las ramas del pino se doblan o se quiebran. Desde ahora en adelante, usted siempre deberá recordar las palabras: "Es difícil mantener la fe en este sutra".
Con mi profundo respeto,

Nichiren.

De mi puño y letra.


En el sexto día del tercer mes, en el duodécimo año de Bun'ei (1275).
Antecedentes:
Entre las cartas personales incluidas en el Gosho, hay muchas en las que el lector puede verse reflejado en las circunstancias descritas por el Daishonin. Se experimenta una misteriosa sensación al comprobar que documentos escritos hace setecientos años fueron predicciones del destino que esperaba a la humanidad y, por lo tanto, apropiados para la gente que practica hoy el Budismo verdadero.

El tópico de esta respuesta a Shijo Kingo es la dificultad de mantener la práctica. Puesto que se conservan treinta y siete de las cartas destinadas a Kingo, el título deriva del tema tratado. "La dificultad de mantener la fe" fue escrita en marzo de 1275.

Shijo Kingo estaba entonces en una situación precaria. Su amo y su compañeros guerreros del feudo mostraban un abierto resentimiento hacia él. El mensaje que recibió del Daishonin fue breve y conciso: no ceda y no permita que nada perturbe su fe.

Nichiren Daishonin se pregunta si, frente a los problemas de la vida, Shijo Kingo no recordó la predicción del Sutra del Loto de que sus seguidores recibirían una dura oposición, en la época del Último Día de la Ley. Incluso se plantea si es cierto lo que escuchó sobre la preocupación de Kingo. En cualquier caso, le dice que la única solución es una estricta disciplina en la práctica budista. Los beneficios, agrega, serán el fortalecimiento de la fe y la Budeidad.

También aparece aquí otro tema importante. El sutra ofrece la promesa de "...paz y seguridad en esta vida y buenas circunstancias en la próxima...". La felicidad no es la ausencia de problemas. Este es el punto que destaca el Daishonin. El sutra promete felicidad en tanto dota al sincero practicante budista de vitalidad, fortuna y sabiduría, porque esas son las llaves de la felicidad en el mundo real.

Sobre la Torre de los Tesoros

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 29 a 32.
He leído su carta con sumo cuidado. También recibí su ofrenda a la Torre de los Tesoros de un kan1 de monedas, arroz descascarillado y otros artículos. Transmití todo esto respetuosamente al Gohonzon y al Sutra del Loto. Por favor, quédese tranquilo.
En su carta, usted pregunta: “¿Qué significa el hecho de que la Torre de los Tesoros, donde estaba sentado el buda Taho, haya irrumpido desde lo profundo de la tierra?”. La aparición de este stupa enjoyado [en el capítulo “Hoto” del Sutra del Loto] es de suma importancia. En el octavo volumen del Hokke mongu, el gran maestro T’ien-t’ai explicó la aparición de la Torre de los Tesoros. Señaló que tenía dos funciones distintas: una, dar credibilidad a los capítulos anteriores del Sutra del Loto; la otra, preparar el camino para la revelación que sucedería después. Así, la Torre de los Tesoros surgió para testimoniar la veracidad de la enseñanza provisional y para introducir la enseñanza esencial. Para decirlo de otro modo, la Torre cerrada simboliza la enseñanza provisional, y la Torre abierta se refiere a la enseñanza esencial. Esto representa los dos principios de objeto (kyo) y sujeto (chi), o de realidad y sabiduría. Sin embargo, esto es extremadamente complejo, y por eso ahora no abundaré en detalles. En esencia, la aparición de la Torre de los Tesoros indica que los tres grupos de discípulos de Shakyamuni alcanzaron la iluminación sólo cuando escucharon el Sutra del Loto y percibieron la Torre de los Tesoros en su propia vida. Ahora, los discípulos y seguidores de Nichiren están haciendo lo mismo. En el Último Día de la Ley, no hay otra Torre de los Tesoros más que las figuras de los hombres y mujeres que abrazan el Sutra del Loto. Por lo tanto, se infiere que aquellos que invocan Nam-myoho-renge-kyo, sea cual fuere su condición social, son la Torre de los Tesoros en sí mismos y, de igual modo, también son el buda Taho. No existe otra Torre de los Tesoros que no sea Myoho-renge-kyo. El daimoku del Sutra del Loto es la Torre de los Tesoros, lo cual equivale a decir que la Torre de los Tesoros es Nam-myoho-renge-kyo.
El cuerpo entero de Abutsu Shonin se compone de los cinco elementos universales2 de tierra, agua, fuego, viento y ku. Estos cinco elementos son, a su vez, los cinco caracteres del daimoku. Por ende, Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Abutsu-bo. Ningún otro conocimiento es importante. Es la Torre de los Tesoros, adornada con siete clases de joyas: escuchar la enseñanza verdadera, creer en ella, mantener el precepto, lograr tranquilidad espiritual, practicar asiduamente, consagrarse sin egoísmo y buscar constantemente la propia superación. Usted podrá pensar que hizo esas ofrendas a la Torre de los Tesoros del buda Taho, pero no es así. En realidad, se las hizo a usted mismo. Abutsu-bo es un buda verdadero, dotado de las tres propiedades iluminadas. Debe invocar Nam-myoho-renge-kyo con esta convicción. Entonces, el lugar en que usted vive e invoca daimoku pasa a ser el lugar de la Torre de los Tesoros. El sutra dice: “Allí donde alguien enseñe el Sutra del Loto, ésta, mi Torre de los Tesoros, surgirá y aparecerá frente a él”.3 Es tan extremadamente raro encontrar una fe como la suya, que inscribiré la Torre de los Tesoros especialmente para usted. Jamás la transfiera a ninguna otra persona, salvo a su hijo. Jamás la muestre a los demás, a menos que sean personas de fe firme. Ésta es la razón por la cual nací en este mundo.
Abutsu-bo, usted merece ser llamado el adalid de estas comarcas del norte. ¿Podría ser que el bodhisattva Jyogyo haya renacido en este mundo como Abutsu-bo y me haya visitado? ¡Qué maravilloso! Mi poder no alcanza para comprender por qué su fe es tan pura... Dejo esta pregunta al bodhisattva Jogyo, cuando aparezca, pues él sí tiene el poder de saber estas cosas. No piense que digo todo esto sin tener una buena razón. Usted y su esposa deberán venerar esta Torre de los Tesoros en privado. Más adelante se lo explicaré mejor.
Con mi profundo respeto,

Nichiren

De mi puño y letra


En el decimotercer día del tercer mes, en el noveno año de Bun’ei (1272).
1 Kan: Antigua unidad monetaria que consistía en mil monedas atadas con una cuerda. Los orificios que hoy tienen las monedas japonesas derivan de esta antigua tradición.

2 Cinco elementos universales: Los antiguos indios creían que el universo se componía de cinco elementos: tierra, agua, fuego, viento y ku, que corresponden, respectivamente, a los estados físicos sólido, líquido, energético y gaseoso. Ku se refiere al estado de latencia. Al decir que Abutsu-bo posee estos componentes, el Daishonin define al ser humano como microcosmos del gran universo.

3 Sutra del Loto, cap. 11.
Antecedentes:
Una pregunta de Abutsu-bo con respecto a la Torre de los Tesoros dio origen a una de las más conmovedoras cartas de Nichiren Daishonin. La Torre de los Tesoros, un recurso metafórico empleado en el Sutra del Loto, había desconcertado a Abutsu-bo. El Daishonin usó esa oportunidad para ofrecerle a su anciano discípulo una rápida visión, comprensible y precisa, de la realidad de la vida.
Este gosho, fechado el 13 de marzo de 1271, explica el significado de la Torre de los Tesoros, según las enseñanzas más importantes del Sutra del Loto. El Daishonin dice que la Torre de los Tesoros afirma la enseñanza teórica de shakumon y, al mismo tiempo, declara la realidad eterna de la enseñanza esencial de hommon. Sostiene que lo importante es darse cuenta de que la Torre de los Tesoros debe descubrirse en el corazón de cada ser humano. La ceremonia del Sutra del Loto no es un evento histórico durante el cual un stupa con incrustaciones de gemas colosales emergió físicamente de la tierra. La Torre de los Tesoros simboliza una ceremonia de vida, un surgimiento desde las profundidades del corazón, el más elevado estado de vida.
Nichiren Daishonin escribe que la Torre de los Tesoros es Nam-myoho-renge-kyo. Y también advierte que la entidad de esa torre jamás será hallada fuera de la vida de los hombres y las mujeres que abrazan dicho sutra e invocan daimoku. El destinatario, por supuesto, estaba entre esas personas, y él también era igual a la Torre de los Tesoros. Abutsu-bo era parte del universo, y su cuerpo físico estaba compuesto de la misma materia que integra todas las otras cosas. En el texto, el Daishonin declara que Abutsu-bo es el microcosmos y la entidad de Nam-myoho-renge-kyo.
El sutra describe siete clases de joyas que decoran la Torre de los Tesoros, pero el Daishonin muestra que esas piedras preciosas no son el símbolo de una vasta riqueza material, sino los siete nobles aspectos humanos. Puesto que la Torre de los Tesoros se refiere a la gente que abraza este sutra, las siete joyas de la fe sólo existen en la vida de esas personas.
Nichiren Daishonin dice que el mismo Abutsu-bo es un buda verdadero. Sería un error considerar esto como una mera alabanza. Es filosofía, pues identifica la naturaleza e identidad que cada individuo posee en el núcleo de su ser. Al llamar al Gohonzon la Torre de los Tesoros, revela que la forma física del Gohonzon es una representación precisa de la Ceremonia en el Aire, en la que el Buda que ha existido desde el pasado eterno revela su suprema verdad a toda la humanidad. Para terminar, le pide a Abutsu-bo que responda a la confianza depositada en él como líder de los creyentes de Sado.